nuestra tierra

By: Froilán de Lózar

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Voy a Templar

Parece ya normal que a cierta edad nos embarquemos en los recuerdos, aunque a veces se nos nuble la vista y el acto nos provoque un encuentro con los demonios que en toda vida anidan. Porque hay gente que se declara enemiga sin conocerte de nada, por lo que otros les contaron de tu vida, que a saber cómo se lo contaron, en qué momento sucedieron las cosas y de qué modo atajaste tú los contratiempos con las escasas herramientas que tenías.

 

Eso pasa a diario, en todos los caminos te encuentras gente que no es como te la describieron otros, por envidias, por rencillas, a saber por qué no se detuvieron en la vida de las gentes que a ti te cautivara.

 

 

Es sabido que nuestro ilustre paisano Felipe Calvo tenía debilidad por los herreros y tan profunda fue la vinculación con nuestra tierra y tan sencillo en su grandeza, que un día se llevó a Jesús Juez a la Universidad.

 

 

Jesús fue alcalde de la de villa de Cervera con el primer ayuntamiento democrático y era uno de esos protagonistas de los que siempre aprendes cosas, más allá de lo que te hayan contado otros sobre su vida y sobre su oficio, porque ponen alma y corazón, porque son buenos en todo lo que hacen.

 

 

Entonces, cuando un carro  costaba  4500pesetas y se tardaba quince días en construir, nuestro protagonista ya tenía doce apalabrados, unos de cañas y estadonchosotros de tablero, mediante contrato de palabra, que era lo que se requería. Y que nunca fallaba.

 

Dicen que la fragua era como la cantina. Yo lo vi siendo niño. La fragua de Pepe Cajigal con aquel fuelle que ayudaba a caldear los hierros para luego trabajarlos sobre el yunque.

 

 

Pero lo explica muy bien José Luis de Mier en un librito mágico que nos dejó, a medias con mi buen amigo Simal, el pintor de Quintanaluengos. Dice allí que, “herrero era, sobre todo, el que herraba las vacas y las yeguas”. Antes de junio. Un día sonaban las campanas, y los vecinos acudían con sus animales para colocarles zapatos nuevos, pues los caminos no eran buenos y se acercaba la fecha de la recogida de la hierba.

La Leyenda de Ochate

la leyenda de ochate

 

En 2009 me pongo en contacto con el escritor alavés Julio Corral, coautor del libro "Ochate, realidad y leyenda del pueblo maldito", que me remite un artículo para "Curiosón" donde se aclaran muchas de las historias que se venían contando sobre este pueblo abandonado del Condado de Treviño. El pueblo ya existía allá por el siglo XI con el nombre de Gogate y a propósito de su abandono tiene mucho que ver su enclave, situado al borde de una antigua calzada que unía el valle con un camino Real. La investigación les lleva a deducir que se despuebla porque se habilita otro camino que deja desubicado a Ochate en favor de otros pueblos.

 

Pero la leyenda toma fama allá por los años 80, cuando el conocido escritor y periodista JJ Benítez, realiza el reportaje titulado "Ovni en Treviño", utilizando una foto que se hizo viral en aquel tiempo y cuyo autor era el escritor Pruden Muguruza, autor de un libro sobre el pueblo y que estaba convencido de que en aquel lugar se escondía uno de los grandes enigmas de la historia. La leyenda contaba que a lo largo de la década de 1860 este pueblo, y sólo este pueblo, había sido asolado por tres terribles epidemias, a saber: la viruela, el tifus y el cólera, motivo por el que terminó despoblándose. Pero frente a la leyenda hay una realidad en los archivos, históricos, censos y catastros, que es a la que acuden quienes desean aclarar la historia de este término. Eso es lo que hace el vitoriano Enrique Echezarra, un apasionado de estas cosas, quien afirma para el diario ABC: «Enredando entre archivos de Burgos y Álava, cuál fue mi sorpresa al ver que en los documentos no se hablaba de epidemias, sino de la vida normal de un pueblo más que se fue despoblando».

La leyenda ha servido para engordar la madeja, pero no deja de ser una historia fantástica para explicar el hecho de la desaparición de un pueblo, años antes de la Guerra Civil.

 

Shaila, otra de mis colaboradoras gráficas, ha vuelto al lugar estos días y me remite unas imágenes que vienen a recordarnos la desoladora estampa de la despoblación a la que irremediablemente parecen abocados todos estos rincones.

 

NUESTRA TIERRA: Callejeando

callejeando

 

Casi todo el mundo conoce a Calleja, ese aventurero leonés que ha vuelto los ojos en uno de sus programas "Volando voy", al románico palentino. Nunca es tarde. Nunca está de más que, gentes que han logrado cierta relevancia en los medios de comunicación, vuelvan los ojos a este lugar donde se da la mayor y mejor concentración de este arte en Europa. Ahí está el ejemplo que no cesa, de uno de los embajadores de este arte, José María Pérez "Peridis".

 

Alguno de los escasos lectores que me siguen, me ha asegurado que me leen con interés en las altas esferas de la política. Pobre consuelo es ese para un servidor, pero aprovecho para decir, por si fuera cierto, que Margarita y yo nos hemos vuelto escépticos con este y tantos otros programas, mientras la visita a los templos cada vez es más corta y las posibilidades de apreciar nuestro arte más limitadas a no ser que trabajes en la Fundación y tengas llaves o teléfono del custodio.

 

Miren, por cierto, a finales de julio falleció Paco, custodio durante muchos años de la iglesia del Salvador, de Pozancos. De él no hablará nadie, bueno, sí, un servidor y Margarita, en unas letras que no hacen justicia a su labor de lustros. Y así en pocos años se nos van yendo todos. ¿Y quien tendrá en cuenta su labor silenciosa y gratuita? Aunque cuando uno ya no está lo mismo le da que le echen flores o que claven puñales. En eso tengo buen espejo en que fijarme, me lo asegura Margarita y se lo confieso a mi redactor jefe Jorge Cancho, a efectos de descargar un poco esa función de quienes sin hacer nada por los lugares que aquí vamos promocionando como mejor podemos, se erigen en jueces sumarísimos en base a un título que tampoco les da autorización para negar a nadie. ¿En que historia de mueven ellos de suspicacia y miedo? ¿Qué historia es la que tienen ellos como buena que no la sacan fuera? ¿Esperan algún premio por decir en la barra del bar que ellos conocen la historia de su pueblo mejor que nadie? Acaso no sea tan buena ni tan imprescindible cuando fijan sus ojos solo en un pasado que ni vieron ni vivieron y que, por lo tanto, en ningún caso pueden afirmar que sea el verdadero.

 

Parece que difundir y promocionar tu tierra con todas las armas a tu alcance da derecho a que un "relisto" y juez improvisado te ponga de vuelta y media si se le cruzan los cables. Ese es el pago que puedes encontrar a cuarenta años de dedicación plena y desinteresada en favor de esta tierra.

 

NUESTRA TIERRA: Decepción

 

Desde la Revista El Campanillo nos enorgullece presentaros a  Froilán de Lózar, Publicista-Escritor y redactor, entre otras cosas de la sección “La Madreja” del Diario Palentino y del libro “La mas bella canción de la Naturaleza”.

 

También es periodista del blog Orígeness.

 

 

decepción

 

De la euforia a la decepción sólo hay un paso.  Y aquí ya lo hemos experimentado muchas veces. En 2007 se rompieron las negociaciones entre Eduardo Peralta, el descubridor de La Loma, en Santibáñez de la Peña y los responsables de la Consejería de Cultura de Castilla y León. Lo recordaba mi amigo Javier Castrillo Salvador, presidente de Ardetama.

 

El castro de la Loma, para quien no lo sepa todavía, es el mayor exponente en cuanto a conocimiento sobre las guerras cántabras se refiere. En opinión de sus descubridores, se trataría del castro más importante aparecido en la comarca del Alto Carrión, ocupado durante la IIª Edad del Hierro por una comunidad de cierta importancia. En 2007, la asociación Ardetama presenta ante la Diputación y la Junta de Castilla y León un proyecto para que continúen los trabajos en tan importante asentamiento, pero nadie ha contestado siete años más tarde.

 

Yo les sugiero que vuelvan a depositar los escombros en su sitio, que lo tapen, que lo archiven, que lo olviden, porque se ha demostrado ya ampliamente, que en esta tierra no hay dirigentes con suficiente empaque ni responsabilidad para darle un tratamiento justo.

 

Déjenlo ustedes como estaba hasta que vengan gentes que lo valoren de verdad, que lo muestren con el mismo orgullo que otras comunidades muestran la escultura más insignificante, que lo expongan como se merece para que los turistas del futuro aprecien en toda su dimensión lo que nos fue legado por la historia.

 

Lo de la desidia de esta administración no tiene parangón con ninguna otra. Estamos retrasando años luz nuestra salida de este túnel y sólo se aprecia el lamento y la resignación. De los alcaldes y vecinos de los pueblos depende en buena medida que los de arriba comiencen a moverse.