Voy a Templar

Parece ya normal que a cierta edad nos embarquemos en los recuerdos, aunque a veces se nos nuble la vista y el acto nos provoque un encuentro con los demonios que en toda vida anidan. Porque hay gente que se declara enemiga sin conocerte de nada, por lo que otros les contaron de tu vida, que a saber cómo se lo contaron, en qué momento sucedieron las cosas y de qué modo atajaste tú los contratiempos con las escasas herramientas que tenías.

 

Eso pasa a diario, en todos los caminos te encuentras gente que no es como te la describieron otros, por envidias, por rencillas, a saber por qué no se detuvieron en la vida de las gentes que a ti te cautivara.

 

 

Es sabido que nuestro ilustre paisano Felipe Calvo tenía debilidad por los herreros y tan profunda fue la vinculación con nuestra tierra y tan sencillo en su grandeza, que un día se llevó a Jesús Juez a la Universidad.

 

 

Jesús fue alcalde de la de villa de Cervera con el primer ayuntamiento democrático y era uno de esos protagonistas de los que siempre aprendes cosas, más allá de lo que te hayan contado otros sobre su vida y sobre su oficio, porque ponen alma y corazón, porque son buenos en todo lo que hacen.

 

 

Entonces, cuando un carro  costaba  4500pesetas y se tardaba quince días en construir, nuestro protagonista ya tenía doce apalabrados, unos de cañas y estadonchosotros de tablero, mediante contrato de palabra, que era lo que se requería. Y que nunca fallaba.

 

Dicen que la fragua era como la cantina. Yo lo vi siendo niño. La fragua de Pepe Cajigal con aquel fuelle que ayudaba a caldear los hierros para luego trabajarlos sobre el yunque.

 

 

Pero lo explica muy bien José Luis de Mier en un librito mágico que nos dejó, a medias con mi buen amigo Simal, el pintor de Quintanaluengos. Dice allí que, “herrero era, sobre todo, el que herraba las vacas y las yeguas”. Antes de junio. Un día sonaban las campanas, y los vecinos acudían con sus animales para colocarles zapatos nuevos, pues los caminos no eran buenos y se acercaba la fecha de la recogida de la hierba.