NUESTRA TIERRA: Callejeando

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Casi todo el mundo conoce a Calleja, ese aventurero leonés que ha vuelto los ojos en uno de sus programas "Volando voy", al románico palentino. Nunca es tarde. Nunca está de más que, gentes que han logrado cierta relevancia en los medios de comunicación, vuelvan los ojos a este lugar donde se da la mayor y mejor concentración de este arte en Europa. Ahí está el ejemplo que no cesa, de uno de los embajadores de este arte, José María Pérez "Peridis".

 

Alguno de los escasos lectores que me siguen, me ha asegurado que me leen con interés en las altas esferas de la política. Pobre consuelo es ese para un servidor, pero aprovecho para decir, por si fuera cierto, que Margarita y yo nos hemos vuelto escépticos con este y tantos otros programas, mientras la visita a los templos cada vez es más corta y las posibilidades de apreciar nuestro arte más limitadas a no ser que trabajes en la Fundación y tengas llaves o teléfono del custodio.

 

Miren, por cierto, a finales de julio falleció Paco, custodio durante muchos años de la iglesia del Salvador, de Pozancos. De él no hablará nadie, bueno, sí, un servidor y Margarita, en unas letras que no hacen justicia a su labor de lustros. Y así en pocos años se nos van yendo todos. ¿Y quien tendrá en cuenta su labor silenciosa y gratuita? Aunque cuando uno ya no está lo mismo le da que le echen flores o que claven puñales. En eso tengo buen espejo en que fijarme, me lo asegura Margarita y se lo confieso a mi redactor jefe Jorge Cancho, a efectos de descargar un poco esa función de quienes sin hacer nada por los lugares que aquí vamos promocionando como mejor podemos, se erigen en jueces sumarísimos en base a un título que tampoco les da autorización para negar a nadie. ¿En que historia de mueven ellos de suspicacia y miedo? ¿Qué historia es la que tienen ellos como buena que no la sacan fuera? ¿Esperan algún premio por decir en la barra del bar que ellos conocen la historia de su pueblo mejor que nadie? Acaso no sea tan buena ni tan imprescindible cuando fijan sus ojos solo en un pasado que ni vieron ni vivieron y que, por lo tanto, en ningún caso pueden afirmar que sea el verdadero.

 

Parece que difundir y promocionar tu tierra con todas las armas a tu alcance da derecho a que un "relisto" y juez improvisado te ponga de vuelta y media si se le cruzan los cables. Ese es el pago que puedes encontrar a cuarenta años de dedicación plena y desinteresada en favor de esta tierra.